Murs Oberts · Barcelona
Muros legales de Barcelona: dónde pintar hoy
En Barcelona hay 19 muros donde se puede pintar graffiti y arte urbano sin permiso ni reserva. Los gestiona el Ayuntamiento (red Murs Oberts) y el primero, el de las Tres Chimeneas, lo abrió Rebobinart el 28 de octubre de 2012. Aquí tienes el mapa, la dirección de cada muro, las normas y lo que conviene saber antes de ir.
Lista actualizada: 19 muros · actualizado el 7/10/2026
El mapa de los muros legales
Cada punto es un Mur Obert del Ayuntamiento de Barcelona. Haz clic para ver la dirección y abrirlo en Google Maps. El mapa lo dibujamos nosotros con los datos públicos del Institut de Cultura; se actualiza solo.
El mapa necesita JavaScript. La lista de los muros, con dirección y distrito, está en esta misma página.
Fuente: Institut de Cultura de Barcelona (Murs Oberts). Datos actualizados el 7/10/2026.
Los muros, uno a uno
Por distrito, con dirección y cómo llegar. Las fotos propias las vamos añadiendo muro a muro; donde aún no hay, lo decimos.
Cómo funciona pintar en un Mur Obert
Seis cosas que conviene saber antes de ir. La normativa completa está en la página de Murs Oberts del Ayuntamiento.
Elige el muro
Cualquiera de los muros de la lista. No hay que avisar a nadie ni reservar hora: desde 2023 no existe plataforma de reservas.
Pinta solo dentro de la superficie marcada
Cada muro tiene una zona delimitada. Fuera de ella es pintar sin permiso, con multa de la ordenanza de civismo.
Respeta la rotación
Los muros son de uso libre y rotativo: tu pieza se tapará, y tú puedes tapar las demás. Por cortesía, no tapes una pieza recién acabada si hay espacio libre.
Contenido
Nada ofensivo, discriminatorio ni publicitario. Los muros son espacio público y pasa todo el mundo, niños incluidos.
Déjalo limpio
Llévate botes, tapas y cinta. Los Murs Oberts se mantienen porque el vecindario los quiere.
Hazle una foto
Desde que Wallspot cerró, la ciudad no documenta lo que se pinta. Publícalo y etiqueta el muro: es la única memoria que quedará.
Qué pasa en los muros
Acciones recientes en los muros legales de Barcelona.
La historia en 60 segundos
Persianes Lliures: artistas pintan persianas de comercios en el Guinardó. El Ayuntamiento lo para.
Nace Murs Lliures. El 28 de octubre se abre el primer muro legal, en las Tres Chimeneas.
Murs Lliures se convierte en Wallspot: 106 muros en 22 ciudades y 33.000 intervenciones documentadas.
El Ayuntamiento crea Murs Oberts y asume la gestión de los muros.
Wallspot cierra. Los muros siguen, ahora como equipamiento municipal.
Preguntas frecuentes
¿Puedo pintar graffiti legalmente en Barcelona sin permiso?
Sí, en los muros de la red Murs Oberts del Ayuntamiento: no hace falta permiso ni reserva, solo respetar la zona marcada y las normas de convivencia. Fuera de estos muros, pintar en el espacio público está sancionado por la ordenanza de civismo.
¿Hay que reservar hora o registrarse?
No. Hasta septiembre de 2024 se reservaba en la plataforma Wallspot; desde que cerró, basta con presentarse.
¿Se pueden visitar las Tres Chimeneas? ¿Es gratis?
Sí. Los Jardins de les Tres Xemeneies son un parque público abierto las 24 horas, gratuito, junto al metro Paral·lel. Pintar solo es legal en el muro del Punt Verd (unos 27 metros), el único que queda en el catálogo de Murs Oberts tras la reforma de 2024; en el resto de la plaza el Ayuntamiento borra y multa.
¿Cuántos muros legales hay en Barcelona?
19 hoy, según el catálogo oficial del Institut de Cultura de Barcelona (esta página se sincroniza con el catálogo). Eran 14 en abril de 2023.
¿Qué pasó con Wallspot?
Wallspot, la plataforma de Rebobinart para reservar muros legales, cerró el 30 de septiembre de 2024 tras doce años. La gestión de los muros es municipal desde 2023.
¿Hay muros legales en Madrid o en otras ciudades?
Sí. Rebobinart abrió muros legales en Madrid (Moratalaz y Puente de Vallecas, 2020) y Wallspot llegó a 22 ciudades. Cada ayuntamiento tiene su lista; esta página es solo de Barcelona.
Soy un ayuntamiento: ¿podemos tener muros de uso libre?
Sí. Diseñamos el modelo para municipios: inventario de superficies, régimen de uso, acuerdo vecinal y documentación. Mira el servicio de murales para instituciones o escríbenos.
Quiero un mural para mi empresa o comercio
Los Murs Oberts son de uso libre y no publicitario. Si quieres un mural legal para una fachada, un local o una campaña, Rebobinart lo produce con permisos y artistas profesionales.
¿Eres artista?
Las convocatorias, JAMs y muros nuevos los anunciamos siempre en Instagram. Síguenos y etiquétanos cuando pintes en un Mur Obert.
¿Eres una empresa, un comercio o un ayuntamiento?
Producimos murales legales con permisos, artistas y todo el proceso. Cuéntanos el proyecto y te respondemos en 48 h.
Archivo de Wallspot (2012-2024)
Murales para instituciones
Arte urbano comunitario
Talleres de graffiti
Festivales de arte urbano
Fuente de la lista y del mapa: Institut de Cultura de Barcelona, catálogo Murs Oberts. Situación de las Tres Chimeneas: La Vanguardia, 19/03/2026. Fotos de los muros: Ajuntament de Barcelona · ICUB (CC BY-NC-ND 3.0), con permiso solicitado; el resto, Rebobinart. Esta página se revisa cada mes; si encuentras un muro cerrado o una dirección que no cuadra, escríbenos.
En el vídeo, la charla de los cinco años del proyecto en el Centre Cultural Albareda, con Pau García, Roger Pous y Míriam. Es la historia de cómo se pasó de pagar multas de 600 a 3.000 euros por pintar en la calle a tener muros legales: la ordenanza del civismo, la reunión con Xavier Trias en un bar de Gràcia, las 300 o 400 reuniones de un año y el primer muro, el de Tres Xemeneies.
El vídeo, en texto (versión abreviada) (traducción del catalán)56 min
Marc GarciaSon cinco años, tres meses y unos cuantos días desde que empezó este proyecto. Creo que es interesante mirar atrás, porque hay tres fases, tres plataformas con una misma filosofía pero con un objetivo distinto. Tenemos Persianes Lliures, que es una etapa que vivimos mi hermano y yo y que creo que fue la más divertida, porque luchábamos contra el Ayuntamiento y no teníamos nada que perder ni nada que ganar: lo hacíamos porque nos daba la gana y porque queríamos hacer algo distinto. Después, con Murs Lliures, empezamos a negociar con el Ayuntamiento de Barcelona, y como en toda negociación tienes que ceder y ser más formal: fue mucho más burocrático y fueron muchos más años pensando cómo avanzar. Y finalmente llegamos a Wallspot, que ya es un cambio de paradigma: los artistas ya no piden permiso en la web, lo que hacen es una reserva.
Pau GarcíaMi hermano me avisó hace dos semanas y media y me dijo que tenía que explicar la historia que había detrás de todo esto. Yo la he llamado The Backstage Story of Wallspot. Empecé a pintar grafiti porque internet en mi casa iba muy lento: mientras me aburría, abría el Paint y empezaba a dibujar. Me llamo Pau García Sánchez y dije que cogería el «Chez», el último trozo; no era muy original. Debía tener trece años cuando empecé a llevarlo a la calle. A mis padres les decía que me iba a hacer skate, y sospechaban, porque eran las cinco de la madrugada; pero yo les decía que a esa hora no había coches.
Fui progresando: exploraba Barcelona, fábricas abandonadas, barrios de las afueras, cosas que me hicieron entender la ciudad de una manera muy distinta. Incluso el 22@, ahora el Museu del Disseny. Lo que nos pasaba a la gente de Barcelona es que teníamos que irnos a las rieras, a Sant Boi, a Sant Just, y aquello era una caminata enorme con los sprays y las pinturas; y al final muchas veces acabábamos pintando en nuestro barrio, de noche, de una manera mucho más ilegal.
Había una realidad: en aquel momento estaba Joan Clos, que sacó varias líneas políticas, y una estaba específicamente diseñada para el mundo del grafiti: la ordenanza de medidas para fomentar y garantizar la convivencia ciudadana en el espacio público de Barcelona, que la gente conoce como la ordenanza del civismo. Desde los cuerpos policiales la implantación fue muy rápida: en cuestión de seis meses, los espacios que desde finales de los noventa habían sido utilizados libremente por los distintos colectivos artísticos de Barcelona pasaron a ser ilegales. Las multas iban de 600 a 3.000 euros por pintar en esos espacios. Yo trabajaba de heladero en el Häagen-Dazs de Diagonal Mar y ganaba un sueldo muy reducido para poder pagar las multas.
Y mi hermano me dijo: «Pau, tengo una idea. ¿Por qué no usas tu conocimiento del mundo del grafiti y hacemos un negocio para que puedas pagarte las multas?» Se acababa de mudar a Horta-Guinardó y hace amigos muy rápido: era amigo del mecánico, de la carnicería, del horno. Y de golpe la gente del barrio decía: ¿por qué no nos pintáis las persianas? Empezamos a pintar persianas, y la gente del barrio cada vez se lo miraba más y lo apreciaba. Nosotros no lo llamábamos grafiti, porque era un encargo, una obra pictórica muy distinta.
Y aquí fue cuando apareció Persianes Lliures. Fue muy extraño, porque nos encontramos con que estábamos pintando en la calle de Barcelona con tranquilidad, porque teníamos el permiso de los comerciantes; y de golpe pensamos: esto que estamos haciendo ya es lo que hacíamos en las rieras, pero en la ciudad. Empezamos a mirar la ordenanza y resulta que había como un vacío legal: no estaba muy definido dónde empezaba la fachada pública o el espacio público y dónde empezaba el espacio privado. Y dijimos: si esto no está definido, quizá lo podemos abrir a todo el mundo. Fuimos por todo el barrio, puerta por puerta, diciéndole al comerciante: «oye, ¿no te interesaría que viniera un artista y te pintara la persiana?» Y conseguimos 22 persianas en Horta-Guinardó; el día de la inauguración fue como una fiesta mayor de Horta.
Hubo un momento importante, que fue la desvinculación del proyecto para que la parte legal pudiera salir adelante. Nos propusimos dos cosas: pintar un proyecto legal conjuntamente y después pintar lo más ilegal posible. Hicimos el primer mural en el muro de Tres Xemeneies, y después tocaba la parte ilegal; pero como él ya formaba parte de una institución legal, tuve que sacarlo del país: nos fuimos a Eslovenia a pintar trenes.
Roger PousCon Murs Lliures, después de hacer amigos con las persianas y de sacudir todo el panorama, decidimos volver a reivindicar los muros, que siempre había sido una demanda del movimiento del grafiti. Nosotros no inventábamos nada; la diferencia es que nosotros no pintamos. En otras ciudades había grupos de grafiteros que conseguían un muro y lo usaban ellos, su crew. Nosotros, como no queríamos pintar, queríamos abrir los muros a todo el mundo: grafiteros, gente de la pintura mural, diseñadores, pintores que no hubieran pintado nunca un muro. Y no queríamos pedir ningún estándar de calidad ni ninguna trayectoria.
Eso, al principio, en el mundo del grafiti generaba cierta reticencia; y en la parte del Ayuntamiento nos veían como los grafiteros. Teníamos las dos partes malas. En la primera reunión con Paisaje Urbano, antes de empezar a hablar ya se notaba la tensión. Yo soy sociólogo y llevaba un montón de citas trabajadas sobre los beneficios del arte en la ciudad, de la participación ciudadana para crear barrio… y lo primero que me dicen es: «sí, pero el grafiti no es arte». Pasamos casi toda la reunión discutiendo sobre qué era arte y qué no.
No nos hicieron caso hasta que picamos en las otras esferas. Y eso fue cuando conseguimos una reunión con Xavier Trias, que era candidato a la alcaldía. Lo invitamos a reunirse con nosotros y diez grafiteros en un bar de Gràcia; él vino trajeado porque después tenía una reunión con el gremio de joyeros. Me quedé con la frase que dijo: «el problema de las calles de Barcelona no son los grafitis, sino las cacas de perro». Nosotros nos lo cogimos con pinzas, porque normalmente los políticos no cumplen sus promesas; pero por suerte fue alcalde y se acordaron de nosotros.
Llegamos a Carles Agustí, que llevaba el tema de asociaciones, y le planteamos todo el proyecto: queríamos un muro en cada barrio para que se pudiera hacer grafiti legal y disminuyera el más vandálico. Y nos bajó los humos rápidamente: «podemos probar un muro, y hay unas subvenciones que, si os las dan, son unos 1.000 euros». Después nos derivó a Sants-Montjuïc, con el conseller Sergi Sarri; una vez convencido él, tuvimos que convencer a los técnicos del barrio, y después a los administrativos. A veces un administrativo tiene más poder que un alcalde: ellos llevaban los permisos, que pedían un boceto de la obra y tardaban semanas o meses, y nosotros planteábamos un permiso inmediato con las nuevas tecnologías.
Teníamos todo el tema del Ayuntamiento cubierto, pero no era suficiente: el proyecto tenía que tener una base social sólida. Teníamos que convencer a los vecinos, a las asociaciones, a las entidades, a las escuelas… que en el barrio se hicieran suyos estos espacios. Y finalmente, al cabo de esas mil reuniones, conseguimos el primer muro, que es el de Tres Xemeneies: era un muro solo, pero era un muro muy mítico. Después ya pasamos a Sant Martí, donde hay mucho más espacio, y nos dieron muros mucho más rápidamente. El mensaje que quería dar es que esa parte social es la que le da una base sólida al proyecto.
Marc GarciaReuniones, reuniones y reuniones. Con Roger hicimos, no sé, 300 o 400 reuniones en un año, repitiéndolas y repitiéndolas, porque salíamos de las reuniones sin saber qué había pasado. Y al final las cosas se consiguen por pesados.
MíriamYo quiero hablar de Kant. Kant es el filósofo de la universalidad: se pasó toda la vida intentando establecer qué había de universal en el ser humano. Pero el concepto de belleza se le resistía: ¿puede existir realmente un concepto de belleza universal? Todos tenemos la inclinación a apreciar la belleza, pero es una inclinación subjetiva. Entonces Kant dice que no hay ningún concepto de belleza que pueda ser nunca universal: lo que es universal es nuestra tendencia a poder apreciar la belleza.
¿Y qué tiene que ver esto con el arte urbano? Pues que Murs Lliures parte de una idea básica: la universalidad. Ante una fortísima restricción política de los usos del espacio público, había que plantear una alternativa contundente que garantizara un acceso universal a los muros de Barcelona, para dar salida a todo el talento artístico que estaba contenido en la ciudad, y hacerlo sin imponer ningún tipo de discriminación artística. Porque, ¿en base a qué criterio alguien hace una elección artística en detrimento de otra? Kant diría en base a un criterio individual y subjetivo. Murs Lliures huye de esa idea de individualismo para dar voz a toda una comunidad artística: pretende ampliar horizontes en lugar de acortarlos.
Esta universalidad se veía con profunda suspicacia por parte del Ayuntamiento de Barcelona, y con un recelo aún mayor por parte del sector más purista del grafiti. Pero, con todo el viento soplando en contra, el proyecto salió adelante, se consolidó y fue más allá. Y es aquí cuando, en octubre de 2016, nació Wallspot, una comunidad internacional que aglutina artistas, fotógrafos de arte urbano y gestores culturales. Actualmente está presente en 14 países, se gestionan 64 espacios, hay más de 3.400 artistas registrados y más de 4.800 intervenciones artísticas hechas en esos muros.
Wallspot no habría sido nunca posible sin Persianes Lliures ni sin Murs Lliures, es decir, sin los años de picar piedra. Pero ahora ya estamos en otro punto: después de cinco años, y después de haber demostrado la legitimidad y la necesidad del proyecto, toca dar un paso cualitativo adelante, y ese paso pasa por promocionar y profesionalizar a los artistas y a los fotógrafos de la plataforma, sin los cuales esto no tendría ningún sentido.
Versión abreviada: se mantienen las declaraciones textuales y se omiten repeticiones, solapamientos y tramos que no tratan del proyecto.
























