Saltar al contenido
Raíces en tránsito, mural de Felipe Pincel al Festival Kromatic de Sant Andreu de la Barca: memòria migratòria i art urbà

Felipe Pincel

Felipe Pincel, muralista chileno afincado en Barcelona — entrevista en RebobinartFelipe Pincel (Chile, 1982) es un artista multidisciplinar afincado en Barcelona que descansa en la pintura, pero que llega a ella tras un recorrido largo: formación académica en pintura, después diseño gráfico e ilustración, y quince años tatuando profesionalmente antes de volcarse en el muralismo. Nació en plena dictadura y creció mirando los muros políticos de las calles de Chile; de esa escuela vienen la mirada indigenista y el compromiso social de su obra: retratos de gran formato que reclaman un lugar para las identidades que la publicidad y el cine dejaron fuera del encuadre durante décadas.

Con Rebobinart ha pintado el muro de La Farinera del Clot dentro de Wall Claim (2020) y, en 2025, Raíces en tránsito en el Festival Kromatic de Sant Andreu de la Barca: una madre latinoamericana con dos hijos, sentada sobre unas maletas. Hemos hablado con él de migración, de la herencia política del muralismo chileno, de los límites con las marcas y de lo que está cocinando en el taller.

Entrevista

El Kromatic proponía mirar la migración del sur de España hacia Barcelona. Raíces en tránsito la amplía. ¿Cómo surgió la idea y qué querías comunicar?

Raíces en tránsito no surge como una contrarrespuesta, pero sí como una manera de ampliar la visión de lo que es ser migrante. El punto de partida era la migración desde el sur de España hasta Barcelona, y yo quise llevarlo a mi propia experiencia como migrante latinoamericano que lleva tanto tiempo viviendo en España. No cambiar esa visión, sino ampliarla y plantear la migración como un tema un poco más global.

Lo hice desde lo que conozco: retraté a una madre latinoamericana con dos niños en brazos. Lo que quería que viera el espectador, si iba un poco más allá, es que en realidad es el mismo niño en dos momentos: primero muy bebé y después ya un poco más grande, por eso aparece medio traslúcido. Ella abraza a los dos, que en el fondo son lo mismo: el crecimiento de ese hijo en un lugar nuevo.

Y está sentada sobre unas maletas, que hablan del viaje, de dejar todo atrás y empezar una vida en otro sitio. Eso es lo que me inspiró y lo que quería que viera la gente que pasa por delante.

Raíces en tránsito, mural de Felipe Pincel en el Festival Kromatic de Sant Andreu de la Barca: memoria migratoria y arte urbano

Tu obra viene del tatuaje, la ilustración y la pintura. ¿Cómo se combinan estas disciplinas en tu estilo actual?

Me considero un artista multidisciplinar que descansa mucho en la pintura, que es en lo que me especializo, pero todo lo demás tiene mucho paralelismo con ella: el tatuaje, la ilustración —trabajé mucho con ilustración digital— y el diseño gráfico.

Tuve la suerte de venir de la academia, de la pintura, y después del diseño gráfico y la ilustración, y todo eso lo apliqué durante los quince años que estuve tatuando profesionalmente. Hoy todo se correlaciona con el muralismo y con el trabajo que hago.

Felipe Pincel, del tatuaje y la ilustración a la pintura: obra de taller del artista chileno

Tu enfoque tiene un componente indigenista y político muy fuerte. ¿Qué te impulsó a trabajar desde esta mirada?

La mirada indigenista tiene, en el fondo, una visión política: hacer sentir que nosotros también estamos representados, que existe otra visión. Quitar un poco esas imágenes impuestas por los medios de comunicación, las revistas, el cine. El paradigma ha ido cambiando, pero hasta hace no tanto todo lo que tenía que ver con la publicidad y los modelos eran blancos, rubios y de ojos azules. De alguna manera nos estaban educando para decirnos que esa era la forma que debía tener una persona.

Mi tema, la multiculturalidad —siempre desde mi visión, por supuesto—, tiene que ver con dar a entender que existimos muchas personas y que un color de piel o una característica física no tiene nada que ver con la persona que puedes ser. Así es como me paro frente a mi trabajo, y desde ahí lo defiendo.

Mural indigenista de Felipe Pincel: identidad y multiculturalidad en el arte urbano de gran formato

En Chile el muralismo tiene una herencia política muy fuerte, desde la Brigada Ramona Parra hasta los murales del estallido social. ¿Crees que esa tradición sigue viva o se está diluyendo?

Creo que el muralismo latinoamericano en general, desde sus inicios en México, tiene una impronta muy política. En Chile pasa especialmente después de una dictadura de diecisiete años, y eso se reflejó mucho en los muros. Incluso antes: en la campaña de Salvador Allende, la Brigada Ramona Parra ya hacía campaña por medio de los muros.

Yo soy del 82, así que nací en dictadura, y todos mis recuerdos más primarios, de niño, son mirando las calles con ese tipo de murales políticos. En principio uno no los entiende, pero por la visión familiar va tomando contexto de lo que está pasando y entiende que el muro tiene que decir algo, que es una parte importante de la comunicación en la calle.

No creo que se haya ido diluyendo. Hoy tenemos artistas muy importantes —INTI, por nombrar uno; la misma Brigada Ramona Parra; el Mono González— con un trasfondo político, y yo me incluyo y me sumo a eso. Creo que, incorporando lo estético, tiene que haber un equilibrio perfecto entre el mensaje, lo que uno quiere decir, y la belleza de la pintura. Y lejos de diluirse, hoy hay muchos más artistas en Chile haciendo discurso político. Caiozzama, por ejemplo, que trabaja con paste-up y tiene una postura política muy interesante por medio de su trabajo, y podría nombrar muchos más. Las nuevas generaciones también lo están viendo: los chicos de veinte años que están pintando vienen con esa impronta.

Es muy difícil que deje de haber arte político en un lugar donde todavía no están resueltos temas tan básicos como la educación o la salud. Siempre lo va a haber mientras haya esas injusticias, y sobre todo con lo que está pasando ahora en los países latinoamericanos, con esta tendencia hacia la derecha. Por supuesto que va a haber una respuesta en la calle por medio del arte urbano. Más que diluirse, está renaciendo, volviendo a tomar mucha fuerza.

Muralismo chileno con herencia política: mural de gran formato de Felipe Pincel en una medianera

Cada vez más instituciones y marcas utilizan el mural como reclamo turístico o como herramienta de marketing. ¿Dónde pones el límite entre arte público comprometido y publicidad disfrazada de muralismo?

Sí, hay mucha gente que se aprovecha. Tenemos casos como el de Blu, que cuando empezaron a hacer negocio con sus muros optó por borrarlos él mismo. Pero tiene que haber un poco de todo. Hay muchos artistas que se dedican a decorar espacios más que a decir algo; personalmente, mi postura no es esa. Mi postura es dar un mensaje desde mi posición, siempre.

Me han pedido muchas veces participar en propagandas y publicidades, y no lo he aceptado por coherencia con lo mío, pero tampoco reniego de que en algún momento lo pueda hacer. Las personas que vivimos del arte tenemos que ver la manera de sobrevivir y subsistir de esto. Dónde están los límites, cada artista los debe tener: hasta qué punto te puedes sentir mal trabajando con una empresa que no está en tu línea de pensamiento. Yo no lo haría. Pero sí trabajaría en publicidad, desde otro punto de vista, con marcas que no choquen con lo que pienso o siento.

Arte público comprometido de Felipe Pincel: mural en dos fachadas, muralismo con mensaje frente a la publicidad

¿En qué estás trabajando ahora?

Ahora mismo estoy enfocado, y encerrado, en cambiar un poco mi línea visual. Estoy haciendo mucho trabajo de taller: pintando mucho, buscando nuevas técnicas, trabajando las texturas y nuevas temáticas, y también la espontaneidad de la calle. Estoy viendo cómo resuelvo esas problemáticas visuales, encerrado ahí, fuera de los festivales y concursos en los que sigo participando, que es a lo que me dedico y con lo que me mantengo.

También voy a dar una charla en una universidad de Colombia sobre la gestión cultural y económica del artista: contar mi historia y cómo he hecho para poder vivir del arte durante tanto tiempo sin tener un trabajo secundario.

Nueva línea visual de Felipe Pincel: texturas y temas nuevos en el taller del muralista

 

Proyectos destacados con Rebobinart

Dos intervenciones de Felipe Pincel producidas por Rebobinart: la medianera del Kromatic y el muro de La Farinera del Clot.

Mural Raíces en tránsito de Felipe Pincel en el Festival Kromatic, Sant Andreu de la Barca — arte urbano de gran formato producido por Rebobinart

Festival Kromatic · Sant Andreu de la Barca · 2025

Raíces en tránsito

Una madre latinoamericana con dos hijos sobre unas maletas: la memoria migratoria que ha construido el municipio, en una medianera de la calle Montseny.

Ver el proyecto

Mural Wall Claim de Felipe Pincel en La Farinera del Clot, Barcelona — arte urbano con mensaje social producido por Rebobinart

Wall Claim · La Farinera del Clot, Barcelona · 2020

Wall Claim by Felipe Pincel

Segunda edición del Wall Claim (Wallspot × Rebobinart): un mural sobre los colectivos vulnerables en el muro exterior del centro cultural, ligado a los días internacionales de la ONU.

Ver el proyecto

Rebobinart · presupuesto en 48 h

¿Quieres un mural de este artista para tu espacio?

Trabajamos con más de 500 artistas de arte urbano. Te ayudamos a encontrar el estilo adecuado para tu proyecto: selección de artista, permisos, ejecución y documentación.