Enric Font

Enric Font estuvo veinte años realizando obras en su estudio, pero en 2014 decidió adentrarse en el mundo del arte urbano y salir a las calles a plasmar su arte. Este artista trabaja sobre varios formatos como la ilustración digital y sobre papel,  diseño gráfico, murales artísticos, persianas o storytelling. Su estilo se caracteriza por la incorporación de elementos gráficos. Actualmente Enric Font compagina la producción artística con la docencia en la Facultad de Educación de la Universidad de Barcelona, el Centro Universitario de Diseño y Arte Eina, y en la Universidad Oberta de Cataluña.

Comenzaste tu carrera artística como ilustrador y pintor en el estudio y no fue hasta 2014 que empezaste a pintar en la calle, ¿qué te empujó a adentrarte en el mundo del arte urbano?

Era un contexto post-crisis económica; tras años de pintar en el estudio, en pleno proceso de redactar una tesis doctoral sobre la relación entre la cultura visual popular y la pintura contemporánea, me encontré entrevistando a artistas como Sixe Paredes, Spogo, Werens o Txiqui Trepax; pude comprobar que se lo estaban pasando muy bien pintando en la calle, y que esto les permitía trabajar en formatos muy grandes, algo que yo no me podía permitir el estudio … Convivían propuestas lúdicas con propuestas conceptualizadas. Asimismo, tenían una visión del rol del artista, la obra y el espectador abierta y horizontal con la que empatice enseguida. Me puse a pintar en la calle y pasaron cosas. De entrada, me impactó la facilidad del peatón para opinar y hablar con el artista sobre la obra en proceso, rompiendo toda distancia: la separación entre «alta» y «baja» cultura quedó desmenuzada de golpe.

A lo largo de tu carrera has desarrollado tu estilo artístico en varios formatos: ilustración digital y sobre papel, cuadros, Storytelling, diseño gráfico, murales artísticos, persianas … ¿Qué te aporta el experimentar con diferentes soportes y formatos de creación?

Supongo que hay una mezcla de inquietud creativa y ganas de experimentar. Es posible que el cambio constante sea el menos recomendable si buscas un posicionamiento en el mercado, pero no he podido estar quieto y estable sobre un único formato ni disciplina. Ha habido también un cierto punto de inconsciencia, de ir asumiendo retos y dejarme llevar por los intereses propios, mezclado con una cuestión de mercado y supervivencia; esto te obliga buscar un equilibrio entre los trabajos que quieres hacer y las propuestas con una ganancia económica directa. Se trata de encontrar la mejor manera de surfear entre el pragmatismo y el romanticismo.

Tus obras a menudo incorporan elementos gráficos. ¿Cuáles han sido las influencias en el desarrollo de tu estilo artístico?

Pienso que las obras plásticas deben aportar experiencias al espectador. Me interesa el lenguaje plástico propio de la pintura, pero también todas aquellas imágenes ajenas que podemos «fagocitar» e incorporar. La estética del cartoon, la historieta, el cómic …, me han interesado tanto por sus cualidades plásticas como para la lectura directa de las imágenes. El universo visual denso y atractivo que genera nuestro mundo ha sido la gran influencia; la experiencia de mirar una pintura no debería ser inferior a la de echar un vistazo a cualquier detalle o producción del mundo contemporáneo. Durante mucho tiempo me apropié de imágenes ajenas sólo por su componente estético, obviando su significado; a la hora, pero, de insertar imágenes en el espacio calle, quise aprovechar su componente narrativo y su capacidad de identificación. Mi consigna en la calle ha sido crear obras fácilmente descriptibles, con impacto visual, pero con un significado abierto.

Combinas tu carrera como artista con la docencia en varias universidades. ¿Como ha influido esto en tu práctica artística?

Probablemente, con un enriquecimiento de los procesos de trabajo. La asignatura de Intervenciones de Herramienta me ha llevado a estructurar procesos para convertirlos en contenidos docentes y actividades de aprendizaje. En otros ámbitos de docencia te das cuenta de que la realización colectiva de una actividad mural puede crear un vínculo de experiencia compartida en los participantes. Es posible que tenga que ver la transformación de mi percepción personal respecto al rol del artista. En mi interés por la creación de una imagen final, he añadido el interés por el camino seguido por realizarla. Esto es de gran utilidad en el ámbito docente. En una intervención en el espacio público no hay sólo una voluntad de creación del artista, sino todo un briefing generado por un contexto físico y unos usuarios, que funcionan de una manera no muy diferente a un encargo. El artista plástico, pues, debe evidenciar su habilidad y capacidad en un amplio abanico de frentes: interpretación conceptual inteligente de la intervención, creación de imágenes interesantes y atractivas, conocimiento de una técnica adecuada … Esto conlleva lograr una sólida formación conceptual y técnica.

Al marco de tu experiencia personal y profesional, ¿dirías que hay una falta de formación artística o de estimulación creativa durante los estudios obligatorios? ¿Cuál es el punto de encuentro entre el arte y la educación?

Mi ámbito es dual: trabajo por un lado con futuros docentes y por el otro con futuros profesionales del ámbito de la creación. Los estudiantes evidencian y arrastran las carencias existentes en la formación obligatoria. Tengo la percepción de que, en general, llegan a los grados con una visión limitada en cuanto a referentes y de lo que, de una manera sencilla, llamaríamos «ver cosas». Es curioso, pues ven más imágenes que nunca, pero les falta formación sobre el camino que hemos seguido para llegar hasta aquí; quizás es simplemente una falta de lo que llamamos cultura, o una incapacidad para vincular el presente con el patrimonio cultural, viviendo en una innecesaria inmediatez. En lugar de capacitarlos con herramientas reflexivas y de pensamiento crítico y divergente, en lugar de formarlos en pensar, parece que los han hecho invertir mucho tiempo en aprender y memorizar un conjunto de cosas de dudosa utilidad. Por suerte, se percibe un reconocimiento creciente de la importancia del arte y, sobre todo, de las posibilidades de la aplicación de procesos creativos vinculados al arte en nuestra manera habitual de hacer las cosas. Una mirada más poliédrica, reflexiva y basada en la experimentación y la capacidad de relacionarse.

En 2018, coordinaste una edición de Wall Lab (Wallspot) con los alumnos de la asignatura de Intervenciones Artísticas en el espacio público de EINA y este 2020 participarán en una intervención en la Supermanzana del Poblenou. ¿Nos puedes hablar un poco más sobre el programa de esta asignatura? ¿Cuál es el trabajo previo que realice antes de la ejecución de esta tipología de proyectos?

Cuando los estudiantes desarrollaron el proyecto de Wallspot aunque fue dentro de la antigua asignatura de Técnicas de Ilustración del Grado de Diseño de Eina, donde una parte del contenido ya trabajo algunos años que el desarrollábamos a través de intervenciones murales. Este curso 2019-2020 la hemos redefinido como Prácticas Artísticas de Intervención, focalizando el contenido en el abanico de posibilidades que nos ofrece la ciudad contemporánea para realizar intervenciones artísticas. Si bien la asignatura continúa trabajando con contenidos vinculados a intervenciones murales, expande su ámbito a cualquier intervención de tipo artístico. Esto ha permitido que los estudiantes estén en estos momentos especulando con intervenciones para la supermanzana. La actual e inesperada situación de confinamiento ha permitido enfatizar todos los procesos previos a una intervención. Este trabajo previo lo podemos sintetizar en el logro de un conjunto de fases procesales como el estudio del espacio, contextualización, búsqueda de referentes, definición de objetivos, conceptualización, previsualización, desarrollo … Aquí debemos añadir, evidentemente, una valoración de su viabilidad. Más allá de una visión romántica del artista interviniendo en la ciudad, hay una realidad de trabajo: en este momento se están generando nichos de trabajo vinculados proyectos de este tipo; pretendemos que los estudiantes tengan las herramientas para valorarlas y aprovecharlas. Esto supone un trabajo técnico, pero a la vez también un trabajo de conceptualización previo del espacio público que facilite intervenciones críticas y responsables con su entorno. Creemos firmemente en un creador todoterreno, un creador visual con una sólida formación, capaz de asumir retos amplios y transversales.

El 2019 hiciste un mural participativo en formato de storytelling en el marco del Associa’t a la Festa, durante las Fiestas de la Mercè. ¿Crees que es importante estimular la creatividad de los niños y de los jóvenes a través del arte urbano?

Me parece importante estimular la creatividad siempre. El arte urbano tiene un conjunto de cualidades que lo hacen útil en esta línea, sobre todo por la proximidad al usuario. La principal ganancia de lo que llamamos «arte urbano» es que rompe la tradicional distancia entre arte y usuario. Actividades como la de Associa’t a la Festa permiten que artista y participantes trabajen conjuntamente en la creación de una misma obra. El participante aprovecha las ideas y procesos del artista y éste se enriquece de la experiencia colectiva.

Por último, ¿qué opinas del crecimiento de muros libres en Barcelona y del aumento de proyectos de arte urbano a nivel local y nacional en los últimos años?

El crecimiento de muros libres me parece un ejemplo facilitador de win-win: el artista dispone de espacios donde crear en un espacio público y el espectador disfruta de una propuesta cambiante. El aumento de los proyectos de arte urbano ya ha superado la fase de la explosión de los últimos años para situarse en un momento de cuestionamiento: ¿qué rol queremos que tenga en nuestras ciudades? Todos somos beneficiarios de contemplar obras en el espacio calle; nos preguntamos, sin embargo, sobre qué presencia le queremos dar y en qué condiciones; tenemos un montón de preguntas y opciones sobre la mesa: ¿quién puede intervenir, quien lo debe decidir (si alguien tiene que decidir), qué duración, quien lo financia … En este punto, pues, me parece que el gran hito ahora ya no debe ser sólo que los artistas intervengan sobre aquellos espacios que tenemos en las ciudades, sino encontrar la manera de que estos participen en la creación de espacios que redefinan su rol en la ciudad.