Elisa Capdevila

Elisa Capdevila estudió pintura y dibujo en la Barcelona Academy of Arts. Poco a poco fue trasladando sus obras a los muros, hasta llegar a crear proyectos a gran escala, lo que le ha llevado a adquirir un renombre internacional. Esta artista ha participado en distintos festivales de arte urbano, y actualmente combina su obra mural con obra de estudio. Elisa ha colaborado con Rebobinart en varias ocasiones, como en el festival Uso Barcelona, o en el proyecto Tráfico Walls.

Estudiaste pintura clásica en la Barcelona Academy of Arts, ¿qué te llevó a pasar del lienzo a la creación de obra en el espacio público?

Empecé a pintar murales por diversión, cuando un amigo que pintaba tanto en lienzo como en muro me propuso que pintásemos un mural juntos. Desde allí, seguí practicando, tanto sola como acompañada.

¿Qué influencia tuvieron esta formación en pintura clásica en la evolución de tu estilo pictórico y la técnica?

Mi formación tiene bastante peso en mi obra. Doy mucha importancia a algunos aspectos que sólo se pueden conseguir mediante el conocimiento de la técnica, como es la utilización del color y las proporciones y tipo de trazo que utilizo. Sin embargo, cada vez más busco ir desatando un poquito de la rigidez de la técnica.

 

Tu obra plasma figuras humanas con un estilo muy realista. ¿Qué vínculo hay entre los personajes que pintas y tu visión y experiencia personal del mundo?

En la mayoría de mis murales las protagonistas son personas de mi alrededor, pues es donde encuentro la inspiración. Mi arte se mantiene bastante cercano a como yo experimento el mundo. Voy hablando de aquellos temas que me interesante, y lo hago representar a las personas que tengo alrededor. Hablo de temas como relaciones, maternidad, infancia …

Estas obras remiten a escenas de la vida social: desde la maternidad a la interacción con la naturaleza, entre otros. ¿Crees que la ciudadanía puede empatizar más fácilmente con un arte realista con el que se pueden llegar a identificar?

Por una parte, pienso que poder reconocer los elementos en una pintura, y el hecho de que te hagan familiares es un punto importante a la hora de empatizar con la obra. Pero por otro lado, pienso que el arte abstracto tiene una forma diferente de conectar con el espectador que está muy ligada a las sensaciones y emociones y que me parece muy potente, aunque no hablaría de la palabra «empatizar» en este caso.

Generalmente tus murales tienen protagonistas femeninas. ¿Qué representa para tu obra la figura femenina? ¿Te identificas con el feminismo?

Mi obra es un reflejo de mi realidad. La figura femenina es bastante predominante en mi entorno y es en ella que encuentro a menudo inspiración para diferentes temas. Sí, me identifico con el feminismo, y personalmente lo vivo de una forma bastante reflexiva. Estamos luchando para cambiar las cosas de fuera y poco a poco se irá consiguiendo, pero soy consciente de que también somos nosotros mismos los que llevamos encima todo un peso cogido durante los años de lo que significa ser mujer, y creo que gran parte del trabajo está aquí, en que cada una identifique las partes de una misma que están actuando según un acondicionamiento, y dar nuevos significados.

Precisamente, en un momento en que el feminismo está muy latente, como mujer artista, ¿dirías que tu trabajo se ha visto alguna vez afectada por el hecho de ser mujer?

Pienso que en los últimos años está existiendo un interés grande en que las mujeres estén presentes en la escena del arte urbano. Yo personalmente, desde el principio he sentido que ha habido interés por mi trabajo como artista, y pienso que éste ha sido, y cada vez más, valorado.

Sin embargo, es inevitable que en un momento u otro de mi trayectoria me haya visto afectada por ser mujer, ya que me encuentro con personas con esquemas mentales de todos tipos, y personalmente puedo decir que el hecho de ser mujer en ciertos casos me ha afectado negativamente.

Trabajar en el espacio público a menudo implica una vinculación directa con el territorio y sus habitantes. Precisamente, en 2019 pintaste un mural comunitario con las personas mayores en el barrio de la Florida en L’Hospitalet (Barcelona). ¿Cómo fue el proceso a la hora de establecer un vínculo con este colectivo? ¿Qué papel tuvo el trabajo previo con los mayores en la conceptualización del mural?

El proceso comunitario con los ancianos de la Florida consistió en reunirme con ellos durante unas horas para saber cómo era su vida en el barrio, y también qué idea tenían ellos y ellas mismas sobre la época para la que estaban pasando, la vejez, y que me acercaran a llegar a una idea por mural. Hice preguntas, debatimos, y una vez terminado tenía muchas posibles ideas para hacer el mural. Posteriormente volví a reunirme con el colectivo para hacer una sesión de fotos, que serviría de referencia para la obra final.

El trabajo previo fue de mucha importancia para poder acercarme al tema sobre el que se debía tratar el mural, la tercera edad. Personalmente, desde muy pequeña ya no he tenido los abuelos cerca, y por lo tanto era importante para mí hacer este trabajo previo.

Aunque en los últimos años te has enfocado más en la producción de obra en la calle, también tienes pintura de estudio en lienzo. ¿Dirías que crear en el espacio público aporta un valor añadido a tu experiencia personal y profesional? ¿Si es así, de qué manera?

Sí, cuando pintas en la calle sabes que tu obra de por sí tendrá cierta repercusión y pasará a formar parte del día a día de aquel barrio, esto en mi opinión hace que tenga un compromiso mayor que el estudio a la hora de decidir qué representar. Personalmente, también me ha nutrido mucho pintar en la calle, porque se crean muchas conexiones.

Por último, ¿por qué crees que ha habido un aumento de proyectos de arte urbano a nivel local y nacional en los últimos años?

Pienso que hay una parte que se debe a que el arte urbano se ha vuelto una tendencia de por sí, pero por otra parte creo que es normal que haya un aumento porque también se ha descubierto que es una herramienta muy potente en muchos niveles, desde por el hecho de llevar el arte a todos, no cerrarlo en espacios, pasando por el hecho que influye en el turismo, hasta el hecho de que es también una buena herramienta de cambio social.