Axe Colours (Adrià Bosch) empezó a pintar en 1999 con Oriol Piquet, amigo de la infancia. En 2009 fundaron AXE Colours con un homenaje a Pepe Rubianes en las Tres Xemeneies. Desde entonces ha pintado personajes de series en Gràcia, ha trabajado para el FC Barcelona y ha hecho de las persianas de comercio la base de su trabajo. Con Rebobinart participó en Persianes que fan barri (2026), organizado por la Barcelona Creativity & Design Foundation, en el que pintó quince retratos de iconos culturales y LGBTIQ+ en las persianas de la Xarxa de Comerç Divers, en el Eixample.
En julio de 2026, Axe Colours pintó un mural de Messi y Lamine Yamal cara a cara en el barrio de Gràcia, coincidiendo con la final del Mundial. Lo pagó él mismo. Pocas horas después, alguien lo tapó con una pintada: «A Gràcia, només Club Esportiu Europa. Contra el Futbol Modern» («En Gràcia, solo Club Esportiu Europa. Contra el fútbol moderno»). El artista que había llenado el barrio de retratos de personajes populares se encontraba, esta vez, en el centro de una protesta. Lo contaron medios como Metrópoli Abierta y Tot Barcelona. Hemos hablado con él de cómo se pasa del grafiti a vivir de pintar, de la relación entre murales y gentrificación, de los encargos para el Barça y de qué ocurre cuando una obra en la calle genera un conflicto con el barrio.
Entrevista
Volvamos a 1999. Tú y Oriol Piquet, amigos de la infancia, empezáis a pintar como Smaug y Gúma. ¿Cómo descubristeis el grafiti y dónde hicisteis las primeras piezas?
De pequeños ya se nos daba bien el dibujo, y justo un colega, Iñaki (Egea), empezó con unos amigos de la Llotja a pintar con espray y a firmar tags. Nos animó y decidimos probarlo. La primera pieza con espray la pintamos en nuestra antigua escuela, la Escola Tàber, que estaba abandonada por problemas estructurales.
Hacíamos algunas firmas por el barrio, pero enseguida vimos que nos gustaba más pasar el día pintando. Así que fuimos a pintar a la Ronda de Dalt, un muro de hormigón de cientos de metros. También hablamos con el concejal del barrio para regularizar el muro y pintar sin problemas. Yo pintaba figurativo: ideas y bocetos que hacía durante las clases.
¿Cómo se pasa de pintar en la Ronda de Dalt a montar un estudio profesional? ¿Qué cambió en 2009?
Fuimos aprendiendo la técnica del espray y mejorando, cada uno con su estilo. Se nos daba bien y enseguida apareció gente interesada. Hicimos algunos encargos esporádicos, pero no fue hasta 2009 que decidimos intentarlo profesionalmente. En una reunión de una tarde ya decidimos los objetivos y el nombre. Poco después murió Pepe Rubianes, que nos encantaba, y decidimos hacerle un homenaje en la plaza de las Tres Xemeneies, que tuvo mucha repercusión en los medios. Así nació AXE Colours, y el primer trabajo por el que nos contactaron fue un mural de gran formato en el Tibidabo.
Os definís como un estudio de «decoración, grafiti, mural, streetart y canvas» y decís que usáis el grafiti como canal de expresión y de promoción. Esa segunda palabra incomoda a una parte del sector. ¿Por qué a ti no?
Ya… quizá tendré que quitar lo de «estudio», ja, ja. Al principio empezamos con un enfoque muy comercial. No venimos de familias de artistas y nuestra prioridad era poder vivir de pintar. Con el tiempo eso ha ido cambiando.
Es obvio que decorar o intervenir espacios exteriores visibiliza ideas, conceptos e imágenes. Para mí no hay ningún problema en promocionar per se: el problema es a quién promocionas. Promocionar el negocio de un panadero del barrio me parece muy buena idea, para él y para los vecinos. Tengo la conciencia muy tranquila en ese sentido.
Walter White fue el primero de una larga serie de personajes que pintaste en Gràcia. Después llegaron Juego de Tronos y The Walking Dead. ¿Por qué apostaste por estos iconos de la televisión?
El Walter White tuvo mucha repercusión y, además, abrió la nueva etapa individual de AXE Colours y marcó el estilo colorista por el que se nos reconoce. Era el boom de las series de televisión, y me gustaba la idea de poner el foco en una nueva manera de hacer «cine» de calidad y con tiempo, en la que nos tomábamos una pausa en este mundo de fast food de ahora. Funcionó muy bien y por eso seguí pintando personajes de televisión con mi estilo.


Los murales pueden hacer más atractivo un barrio, pero también hay quien los relaciona con la gentrificación. A ti te han hecho esa crítica. ¿Qué respondes?
Sí, me han acusado de gentrificación, algo que, en mi caso, no creo que sea así. La gentrificación es sistémica del sistema capitalista neoliberal en el que vivimos. Mis clientes son vecinos de toda la vida del barrio, y si con la decoración de su negocio o de su vivienda puedo ayudarles o tener un gesto bonito de cara a sus clientes y vecinos, bienvenido sea.
Sí que hay casos de grandes tenedores que incentivan el street art o los murales para revalorizar zonas, pero no es mi caso.
Has pintado el Barça en la calle, pero también has trabajado directamente para el club. ¿Cómo empezó esta relación y dónde sitúas la línea entre ser aficionado y trabajar por encargo?
Como culés hemos tenido el orgullo de pintar para el Barça. Empezó con el túnel de vestuarios, en la época de Luis Enrique. Más adelante hice varios talleres de grafiti en el Saló de la Infància, por Sant Jordi, en el Gamper y en los Clásicos; la decoración de la Barça Store y del estudio de Barça TV; una macropancarta por la libertad de expresión, y finalmente el mural del Estadi Johan Cruyff para su inauguración.
Y la línea entre el homenaje de fan y el trabajo… pues que te pagan.


En julio de 2026 pintaste a Messi y Lamine Yamal cara a cara para la final del Mundial. ¿De dónde salió la idea? ¿Fue un encargo?
Estaba viendo el partido de Argentina contra Inglaterra y Argentina iba perdiendo. Como últimamente estaba pintando mucho, me sentí aliviado… Pero al final remontaron, y a ver: he pintado siete retratos de Messi y, recientemente, dos de Lamine. No podía no pintar este mural; me vi «obligado». Y la verdad es que estoy muy contento con el resultado. Lo pagué yo.

El mural duró pocas horas. Alguien lo tapó con el mensaje «A Gràcia, només Club Esportiu Europa. Contra el Futbol Modern». ¿Cómo viviste ese momento? ¿Qué interpretas de aquella reivindicación?
Por suerte tuve tiempo de hacer fotos, vídeos y entrevistas. Pero me sabe mal, porque mucha gente tenía ganas de verlo en directo. Los que me lo han pisado son antisistema: están en contra del fútbol moderno como parte del sistema. Y como yo también soy bastante antisistema, no me parece del todo mal que se critique. Pero me jode que me usen a mí como plataforma para su discurso, cuando yo soy un currante que tiene la conciencia muy tranquila con los trabajos que hace.

Fotos del mural, antes y después de la pintada: Axe Colours (publicadas en Metrópoli Abierta).
Conozco a gente del Europa y algunos se me han disculpado personalmente. Pienso que en Gràcia, como en muchos otros barrios, la gente está harta de tener que irse de su casa por culpa de esta gentrificación voraz.
Más allá de este episodio, ¿cómo es la relación con el vecindario cuando pintas una persiana? ¿Y qué haces cuando alguien estropea uno de tus murales?
Los vecinos siempre agradecen y valoran mucho estas iniciativas artísticas. Es muy agradecido pintar en la calle, aunque cada vez que empiezas una persiana, hasta que no está avanzada, muchos vecinos sospechan o te miran con desconfianza. Pero al final, cuando ven que la obra va tomando forma, se vuelcan muy positivamente.
Mis tarifas en persianas son más económicas que las de los cuadros o los muros interiores, porque entiendo que en la calle existe el riesgo de que se estropeen. Si hay que reparar algo y es muy poco, lo repaso gratis o por una compensación por la pintura y el esfuerzo. Si lo tapan todo, ya no hay nada que hacer.

Una parte de la escena grafitera considera que el mural por encargo es decoración y no arte urbano. Tú, que vienes del grafiti de los noventa, ¿cómo ves esa frontera?
Entiendo que cada uno tiene sus creencias. Y estoy de acuerdo en que el grafiti más puro es vandálico e ilegal y, en la mayoría de casos, de ejecución rápida. Cuando quieres hacer una pieza más grande, o con más colores, o con más detalles, necesitas más tiempo, y ahí muchos preferimos pintar tranquilamente en espacios permitidos, que es lo que hoy llamaríamos muralismo o street art. Está bien si lo quieren diferenciar así, pero no creo que sea excluyente: puedes hacer una gran obra de arte y que sea un encargo pagado.

Has hecho de las persianas de comercio la base de tu trabajo. ¿Cómo trabajas con un comercio y qué tiene de particular pintar sobre esta superficie?
Siempre intento que sea fácil, rápido y cómodo para todos. Escucho al cliente y acordamos un diseño y un presupuesto. Elegimos un día en que la persiana esté bajada y yo me ocupo del resto: llego a la persiana, la limpio un poco, reservo el perímetro y trazo una cuadrícula para tener referencias precisas. Pinto toda la persiana y acabamos de cerrar el trato con el cliente.
La diferencia principal es la superficie. Las persianas suelen ser de lamas metálicas cóncavas o convexas, y eso dificulta que el espray se aplique de manera uniforme, así que son más complicadas de pintar. Por otro lado, las propias lamas sirven de referencia horizontal constante, algo muy útil.

Hablemos de dinero. ¿Cómo calculas un presupuesto para un mural de gran formato? ¿Qué hay más allá de los metros cuadrados?
Hay gente que trabaja por horas. Yo prefiero presupuestar el servicio completo. Principalmente relaciono la complejidad del diseño (detalles, colores, letras…) con la superficie total a pintar. Ahora bien, también hay que considerar quién es el cliente, qué exposición o viralidad tendrá el mural, si es en altura y necesita escalera o elevadores, si hace falta transporte o dietas, y también el caché propio que te has ganado con la experiencia a lo largo de los años. Intento centrarme en mis honorarios netos y añadir los gastos aparte, para valorar si me sale rentable o no.

¿Se puede vivir del mural en Barcelona sin encargos comerciales? ¿Y cómo ves el reparto de los presupuestos en los festivales de muralismo?
Personalmente, la persiana ha sido mi base y no he entrado en los circuitos de festivales de muralismo, pero sí que hay gente que vive de ello. También es cierto que cada vez hay más competencia y de muy buen nivel. Pero si quieres, puedes.
Y en cuanto a los presupuestos de producción frente a los cachés, creo que a todos los artistas nos duele ver cómo los intermediarios acaban llevándose un buen pellizco por la gestión.
Si mañana pudieras pintar lo que quisieras, sin cliente ni presupuesto, en la mejor pared de Barcelona, ¿qué pintarías?
La respuesta fácil sería un Messi enorme. Muchos argentinos me preguntan cómo es que Barcelona no está llena de retratos de Messi por todas partes, como pasa en Argentina. Yo lo he intentado, pero los acaban borrando. Así que sería una ocasión excelente para hacerle un homenaje como Dios manda.

Más obra del artista: axecolours.com y en Instagram, @axe_colours.
Proyectos destacados con Rebobinart
Las persianas de Axe Colours en Comerç Divers, dentro de Persianes que fan barri, el proyecto de arte urbano en 185 comercios de Barcelona con dirección creativa de Rebobinart.




