Mural al barrio del Tacó
Vilanova i la Geltrú
La Cucaña: esfuerzo compartido y orgullo de barrio en el Tacó
La Cucaña es un mural de gran formato creado por el artista Oriol Arumí en la Plaza Cucaña, en el barrio del Tacó de Vilanova i la Geltrú. La obra forma parte del proyecto Tejiendo Barrio, una iniciativa comunitaria de Rebobinart que, desde hace cuatro años, utiliza el arte urbano como herramienta de cohesión social y de recuperación de la memoria colectiva.
Un espacio simbólico para la comunidad
La Plaza Cucaña es un punto neurálgico del Tacó: un espacio de encuentro intergeneracional, un lugar donde el vecindario juega, conversa y celebra. A través de talleres participativos, se recogieron recuerdos, palabras y emociones que describen el valor simbólico de este espacio y que han servido de base para construir el relato visual del mural.
Este proceso participativo refuerza la idea del arte urbano comunitario, uno de los pilares que definen los proyectos de Rebobinart.
El arte de Oriol Arumí: sensibilidad y narrativa visual
Oriol Arumí (Lleida) es reconocido por su capacidad de unir realismo poético y narrativa visual. En este mural, el artista retrata a un niño que escala el palo de la cucaña, una imagen cargada de simbolismo: perseverancia, esfuerzo compartido y espíritu de superación.
El trazo cuidado, el uso de la luz y la representación de una escena cotidiana convierten el mural en un emblema del Tacó, una imagen monumental pero cercana que dignifica las historias del barrio.
“Barrio del Tacó”: una declaración de identidad
La intervención incorpora una tipografía clara y contemporánea con el nombre del barrio. Esta inscripción refuerza el orgullo vecinal y aporta una identidad visual marcada y reconocible.
El juego de la cucaña como metáfora de la vida en el barrio
El mural reinterpreta el juego tradicional de la cucaña como una metáfora del progreso colectivo: superar retos, avanzar con esfuerzo y crecer gracias al apoyo mutuo. Igual que en el juego, el valor no reside solo en alcanzar la cima, sino en hacerlo todas y todos juntos.
Un mural creado desde la comunidad
El proyecto ha contado con la implicación directa del vecindario. Mediante talleres y dinámicas creativas, las personas que viven en el Tacó han contribuido a dar forma al relato del mural. Esto convierte La Cucaña en una obra compartida, un resultado colectivo que fortalece los vínculos sociales y alimenta el sentimiento de pertenencia.
Mirando hacia el futuro: arte urbano con impacto social
Con esta intervención, la Plaza Cucaña se transforma en un espacio vivo, cargado de memoria y de futuro. El mural conecta pasado y presente, y proyecta una mirada de esperanza basada en la fuerza de su tejido comunitario. El Tacó sigue tejiendo identidad, cultura y comunidad a través del arte urbano.

