Persianes Lliures

En el vibrante mundo del arte urbano, Rebobinart se destaca como un faro de creatividad y gestión cultural. Nuestro proyecto ‘Persianes Lliures’ es un testimonio de nuestra dedicación a la creación de murales y espacios artísticos que transforman el paisaje urbano y fomentan la cultura urbana.
‘Persianes Lliures’ es más que un proyecto de arte callejero; es una iniciativa que une a artistas, comunidades y entidades públicas en un esfuerzo conjunto para revitalizar y embellecer nuestras ciudades. A través de la gestión de proyectos artísticos, Rebobinart ha logrado convertir las persianas de las tiendas, a menudo vistas como lienzos en blanco para el vandalismo, en impresionantes murales urbanos que capturan la esencia de la cultura local.
Cada mural es una exposición de arte en sí misma, una pieza única que refleja la visión del artista y la identidad de la comunidad. Estos murales no solo atraen la atención, sino que también generan interés y deseo en la audiencia, persuadiéndolos para que se involucren más con el arte y la cultura locales.
Pero ‘Persianes Lliures’ no se trata solo de pintar murales. Es un proyecto de gestión cultural que busca promover el arte urbano como una forma de expresión artística legítima y valiosa. A través de talleres, exposiciones y eventos, Rebobinart está cambiando la percepción del arte callejero y fomentando una mayor apreciación por los artistas y su trabajo.
En Rebobinart, creemos que el arte tiene el poder de transformar espacios, personas y comunidades. A través de ‘Persianes Lliures’, estamos demostrando que el arte urbano puede ser una herramienta poderosa para el cambio social y cultural. Invitamos a todos a unirse a nosotros en este emocionante viaje de creatividad y transformación. Porque en Rebobinart, el arte no es solo una forma de expresión, es una forma de vida.
En el vídeo, un reportaje sobre el arranque de Persianes Lliures en el Guinardó: los comerciantes ceden la persiana, los artistas la pintan gratis. Hablan tenderos —«te quitan un problema de encima»— y grafiteros, que ven una salida legal tras la ordenanza de civismo. De momento, 17 persianas cedidas.
Transcripción del vídeo (traducción del catalán)2 min 4 s
Se ha puesto en marcha una iniciativa innovadora en el barrio del Guinardó: el proyecto Persianes Lliures. Los comerciantes ofrecen las persianas de sus comercios y los artistas urbanos las pintan de forma gratuita. El objetivo es ofrecer a los grafiteros espacios donde puedan expresarse con libertad, y a los tenderos la posibilidad de personalizar su local y dar más color y vistosidad a sus negocios.
«Intentamos igualar por las dos partes: que cada persona pueda pintar lo que quiera —tanto artistas como gente que ha pintado grafiti, como cualquier persona— y que los comerciantes cedan gratuitamente su persiana.»
Muchas persianas del barrio del Guinardó presentan un aspecto envejecido y sufren pintadas e inscripciones como estas. Los comerciantes explican que están contentos con la iniciativa porque les permite tenerlas en buenas condiciones y sin coste económico.
«Cuando me lo dijeron dije: buena idea, porque da pena ver la persiana como está.» «Vemos muchas persianas viejas. Como propietarios ya tenemos muchos problemas y muchos quebraderos de cabeza para tenerlo todo bien; oye, te quitan un problema de encima, te decoran la calle, te decoran tu persiana. Creo que es una iniciativa muy positiva.» «Aquí en el barrio las persianas siempre aparecen pintadas con letras, y esta gente, con esta iniciativa, se presentaron y me pareció muy bien.»
Para los grafiteros esta iniciativa es una salida para practicar su arte de forma legal, después de que la ordenanza de civismo prohibiera hacer grafitis en los espacios públicos.
«Antes o te ibas a pueblos de alrededor, a rieras, donde hay muros muy tranquilos, que no molestas a nadie pero tampoco los ve nadie. Entonces no es lo mismo: pintar en la calle, la gente te ve, te dice cosas.»
De momento 17 comerciantes del Guinardó han cedido sus persianas, y el objetivo de los promotores del proyecto es extenderlo por toda la ciudad. Para conseguirlo han puesto en marcha la web Persianes Lliures, donde comerciantes y grafiteros pueden adherirse a la iniciativa.
Transcripción del vídeo, editada para la lectura: se han quitado las repeticiones y las muletillas del habla, se ha puntuado el texto y se indica quién habla.
En el vídeo, una segunda pieza sobre Persianes Lliures en el Guinardó, más corta: el problema de las pintadas, el intercambio de favores entre tenderos y grafiteros y las 17 persianas cedidas, que cambian de color cada mes.
Transcripción del vídeo (traducción del catalán)1 min 23 s
Es la pesadilla de todo comerciante: muchas persianas del barrio del Guinardó sufren pintadas como estas. Para acabar con eso ha nacido una iniciativa de intercambio de favores entre comerciantes y grafiteros.
«Intentamos igualar por las dos partes: que cada persona pueda pintar lo que quiera —tanto artistas como gente que ha pintado grafiti, como cualquier persona— y que los comerciantes cedan gratuitamente su persiana.»
Se trata de tener las persianas en buenas condiciones. «Vemos todas las persianas viejas. Como propietarios ya tenemos muchos problemas y muchos quebraderos de cabeza para tenerlo todo bien; oye, te quitan un problema de encima, te decoran la calle, te decoran tu persiana. Creo que es una iniciativa muy positiva.»
Los grafiteros no están remunerados y por eso pueden pintar lo que deseen. De momento hay 17 persianas cedidas, que cambian de color cada mes.
Después de que la ordenanza del civismo prohibiera hacer grafitis en los espacios públicos, Persianes Lliures es una solución. «Antes o te ibas a pueblos de alrededor, a rieras, donde hay muros muy tranquilos, que no molestas a nadie pero tampoco los ve nadie. Entonces no es lo mismo: pintar en la calle, la gente te ve…»
Transcripción del vídeo, editada para la lectura: se han quitado las repeticiones y las muletillas del habla, se ha puntuado el texto y se indica quién habla.








